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4 de febrero de 2003
Otra vez la torre de Babel: cómo la globalización desafía a las iglesias
"Gracias al Foro Social Mundial estamos mejor preparados para el encuentro que tendremos este ano con el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial", dice Rogate Mshana, encargado del programa de Justicia Económica del Consejo Mundial de Iglesias.
Si y cómo dialogar con instituciones financieras internacionales como el FMI y el Banco Mundial, fue uno de los asuntos calientes en las discusiones realizadas en dos de los talleres ofrecidos por el CMI en Porto Alegre: "El agua es vida", sobre iniciativas de privatización del agua potable, y "Alternativas a la globalización económica".
Hubo posiciones encontradas. De experiencias previas en materia de diálogo con esas instituciones se desprende que se niegan a aceptar que sus políticas aumentan la pobreza en vez de reducirla. "No están listas para escuchar críticas a sus políticas, y si escuchan no están dispuestas a cambiar", resume Mshana. "Por eso hay quienes piensan que el diálogo es inútil."
¿Por qué dialogará con ellas el CMI entonces? "No será un diálogo sino un encuentro", responde Mshana. "Cada parte expondrá su posición y veremos si tiene sentido continuar el proceso, es decir, si hay alguna posibilidad de que esas instituciones cambien." Si la respuesta es no, no habrá otros encuentros, "pero al menos habrá servido para que las iglesias vean claramente cuáles son las respectivas posiciones".
La crítica de la globalización neoliberal no puede ser sólo económica, también debe ser teológica. Por eso estos talleres fueron enmarcados dentro de la propuesta del CMI de una espiritualidad de la resistencia. "Hemos visto que el paradigma neoliberal es una nueva Torre de Babel, un proyecto uniformizante y soberbio que contradice la voluntad de Dios de un Reino donde la diversidad es valorada", relata Mshana. "Las iglesias tienen aquí una gran oportunidad de denuncia profética y de educación."
"Nuestro objetivo en los talleres era compartir y evaluar experiencias y metodologías en la búsqueda de alternativas a la globalización económica", explica Mashana, quien los coordinó, "y hemos coincidido en la importancia de continuar trabajando en la investigación, la educación y la difusión de información acerca de estas problemáticas".
Las iglesias, en particular, tienen un enorme trabajo para llevar adelante en este campo. "Entre el enfoque técnico y el ético en asuntos como, por ejemplo, el acceso al agua potable, es décir entre el mercado y los derechos humanos, los participantes de los talleres acordaron que deben ser privilegiados estos últimos", subraya Mshana.
De ahí que las iglesias puedan hacer un gran aporte: "Tienen que trabajar muy duro para presionar a las instituciones financieras internacionales de modo que no adopten la solución del mercado". En caso de no prosperar esta presión, una de las propuestas de los talleres fue llevar a cabo un boicot contra los bonos del Banco Mundial, mediante una campaña de concientización dirigida a sus tenedores.
Los talleres también abordaron temas como comercio y sistema financiero internacionales, y el problema de la deuda. Todos ellos, en su actual forma, perjudican a los pobres. En materia de comercio fueron respaldadas campañas por un comercio justo y equitativo como "la campaña por un comercio al servicio de las personas", impulsada por la Alianza Ecuménica de Acción Mundial.
El sistema financiero internacional, "un casino en el cual las ganancias fluyen del Sur hacia el Norte", según la definición de Mshana, debe ser reformado mediante mecanismos que limiten el movimiento arbitrario de capitales especulativos, así como mecanismos para que los capitales invertidos en países pobres permanezcan efectivamente en ellos y sirvan a su desarrollo.
Por su parte "los nuevos métodos de cancelación de deudas no son suficientes y no resuelven el problema", explica Mshana, "por eso es necesario presionar por una cancelación completa y el establecimiento de un nuevo sistema". Entre las propuestas se destaca la de una Corte Internacional en el ámbito de las Naciones Unidas que juzgue la legitimidad de las deudas teniendo en cuenta la responsabilidad conjunta de deudores y acreedores.
"Necesitamos trabajar mucho en la creación de conciencia en las iglesias acerca de asuntos de finanzas, deuda y comercio internacionales", concluye Mshana. La Torre de Babel también parecía imbatible antes de que Dios decidiera intervenir.
La delegación del CMI integra su presencia y actividades en el marco del "Caucus ecuménico", convocado por el CMI, la Federación Luterana Mundial, la Alianza Ecuménica de Acción Mundial, el Consejo Latinoamericano de Iglesias y una Coalición ecuménica de iglesias brasileñas y organizaciones relacionadas.
Los integrantes de la delegación realizan una serie de talleres que vincularán la espiritualidad cristiana con algunas de las expresiones de resistencia a un orden mundial injusto llevadas a cabo por iglesias y organizaciones ecuménicas y sociales.
Más detalles sobre la participación del CMI en el FSM, incluyendo descripciones de los talleres y los textos de las ponencias, pueden encontrarse en:
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