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Para publicación inmediata: 14 de octubre de 2003


Los hechos no se discuten, ¿o sí? La historia de Ashkelon y Majdal

Por Larry*, integrante del Programa Ecuménico de Acompañamiento en Palestina e Israel (PEAPI)

Cada cual tiene derecho a su propia opinión, o al menos eso dice el proverbio. Y las opiniones, al basarse por definición en la interpretación personal, deberían estar abiertas al debate. Pero ¿y los hechos? Se supone que son inmutables. El sol, definitivamente, sale por el este y se pone por el oeste, ¿no es así? Sin embargo en Israel y Palestina, incluso los hechos pueden ser debatibles. Así lo demuestra, por ejemplo, lo que sucedió un soleado sábado en la ciudad mediterránea de Ashkelon.

Por su apariencia, Ashkelon, justo al norte de la Franja de Gaza, podría muy bien ser una ciudad balnearia de Nueva Jersey. Pero no hace falta una mirada muy penetrante para percibir la inquietante presencia de un pasado no demasiado oculto. En medio de los flamantes edificios nuevos, el pequeño museo y los bares que ocupan las aceras, hay señales de un pasado muy diferente: un gran edificio yace en ruinas y un minarete, antaño parte de una mezquita, se eleva entre las mesas donde israelíes rusos toman café. Son signos de que en un tiempo existió aquí otra ciudad: los restos de Majdal, una ciudad palestina que fue vaciada de sus residentes en 1950 para dar paso a la actual ciudad de Ashkelon. Pero este hecho no es fácilmente aceptado por los residentes israelíes, pese a la evidencia material.

Un sábado soleado, 20 de septiembre, miembros del Programa Ecuménico de Acompañamiento en Palestina e Israel (PEAPI) acompañaron a docenas de refugiados de Majdal y a sus familias en una gira por lo que queda de su antigua ciudad. La mayoría de ellos, refugiados y sus descendientes, han vivido desde 1950 en la ciudad palestino-israelí de Lod, al nordeste de Ashkelon. La gira era una iniciativa de la organización israelí Zochrot, palabra que significa "recuerda" en hebreo. Zochrot se fundó con el propósito de que la sociedad judía-israelí tomara conciencia de "al Naqba" ("la catástrofe" en árabe). El término se refiere a la expulsión de los palestinos y a la destrucción de sus aldeas como parte de la creación del Estado de Israel en 1948.

Una de las actividades más visibles de Zochrot consiste en poner señales que dan testimonio de la existencia de las ciudades y aldeas demolidas. La idea es simplemente reconocer lo que antaño existió, y promover la reconciliación entre los dos pueblos. La doble esperanza de Zochrot es que los palestinos puedan regresar a sus aldeas y que los judíos israelíes puedan comprender el sufrimiento palestino y la necesidad de igualdad para todos los ciudadanos de Israel, judíos y árabes.

El 20 de septiembre, Zochrot colocó cuatro señales en Ashkelon indicando, en árabe y en hebreo, el antiguo hogar de una familia ilustre de Majdal, dos antiguos nombres de calles, y el lugar donde los residentes fueron reunidos antes de ser deportados por la fuerza en 1950.

Taha Alkhtib fue uno de los muchos palestinos participantes en el acto. Su padre tenía sólo nueve años cuando su familia fue expulsada de su casa. Cada vez que Zochrot organiza una gira, los miembros de la familia van a contar su historia. "Tenemos que traer aquí a nuestros niños y jóvenes para que comprendan su pasado -dice Alkhtib-. En realidad ya no creo que podamos volver, pero creo que es importante recordar para que un día se reconozca nuestra lucha."

Todo parecía desarrollarse pacíficamente... hasta que de pronto estalló un acalorado altercado bajo la señal conmemorativa del lugar en que fueron concentrados los residentes de Majdal. Incitado por dos de sus vecinos, un residente de Ashkelon había arrancado la señal y corría con ella, perseguido por una mujer palestina. El hombre sostenía que la señal era ofensiva para él, porque no era verdad. Él había vivido en Ashkelon toda su vida y nunca había visto que allí vivieran palestinos. Su vecino intervino en su apoyo, y se inició una discusión acalorada. Con los ojos brillantes de cólera, los cuatro se enzarzaron en la disputa: la mujer palestina manifestaba su despecho con palabras ardientes, uno de los hombres israelíes levantaba el puño, con tal ira que no parecía darse cuenta de que un camarógrafo filmaba la escena justo delante de él. Sus respectivas visiones de la historia no coincidían.

Teddy Katz, un judío israelí que había venido para el acto conmemorativo, salió en defensa de la mujer. En medio del acalorado debate sobre "quién estaba aquí primero", Katz preguntó al vecino más exaltado: "¿Y la mezquita? Dime, ¿quién construyó la mezquita?" La rotunda respuesta fue ¡que era una mezquita judía!

"Quedé verdaderamente sorprendida de ver lo diferentes que son las interpretaciones de la historia -decía Louise, una acompañante ecuménica que presenció la discusión-. Los hechos históricos ya no existen, sólo existe la memoria de cada uno. Este suceso me hizo ver claramente por qué hay un conflicto. El diálogo y la escucha del otro con frecuencia se olvidan. La ignorancia combinada con el miedo es un arma peligrosa."

"Es triste ver que a veces todo el conflicto se reduce a la pregunta ¿Quién estaba aquí primero? -decía Lena, otra acompañante-. De nada sirve discutir sobre quién estaba primero, porque cada bando puede siempre pretender que ellos eran los primeros. Era impresionante, incluso chocante, ver cómo una persona se sentía tan herida por la pretensión de la otra. Es muy duro aceptar que hubo un tiempo en que este lugar no era judío."

Persistiendo en el diálogo, el enfrentamiento entre la mujer palestina y los habitantes judíos de Ashkelon terminó por calmarse. El hombre que había arrancado la señal decidió colocarla de nuevo. Incluso ofreció a la mujer palestina un vaso de agua como signo de reconciliación. Cuando lo hizo, sus vecinos se retiraron descontentos a sus casas, murmurando que todo era culpa del Meretz, el partido político israelí al que pertenece Katz. El Meretz apoya la reconciliación pacífica entre Israel y sus vecinos árabes, incluidos los palestinos dentro y fuera de los límites del Estado.

La acción del hombre conmovió a Lena. "Me alegré al ver que el hombre se había dejado impresionar por los sentimientos de ella, hasta el extremo de volver a colocar la señal."

Katz tomó la palabra en la reunión para resumir las razones por las que acciones como esta pueden ayudar a suscitar una nueva comprensión entre los israelíes respecto a la forma en que se creó el Estado de Israel. "Hubo muchos palestinos expulsados de aquí, y de muchos otros lugares. Había aquí 500 aldeas que ya no existen. Aquí vivían ellos [los palestinos de Majdal], iban a la escuela, oraban en la mezquita. Debemos comprender que este lugar no era judío desde el principio. Fue después de 1948 cuando Majdal fue concertida en ruinas y se construyó Ashkelon."

"Con esta declaración reconocemos los hechos. Ustedes [los palestinos] son de aquí -concluyó Katz-, la tierra es tan suya como nuestra. Lamentamos la guerra. Los que hemos venido hoy queremos un acuerdo con los palestinos para vivir aquí como iguales. Aunque el Estado sea judío, hay sitio para los palestinos. Ustedes tienen derechos, no porque nosotros se los demos. Los tienen igual que nosotros."

Entonces, ¿quién estuvo realmente primero en Ashkelon o en Majdal? Si ni siquiera es posible ponerse de acuerdo sobre los hechos del pasado, ¿cómo puede debatirse honradamente sobre el futuro de estos dos pueblos?

Ésta puede ser una de las funciones críticas de los acompañantes ecuménicos. Con su presencia en apoyo de los palestinos y de organizaciones como Zochrot, los acompañantes ayudaron a que los gritos dieran paso a un debate y a una señal de reconciliación. Un paso pequeño, pero esencial para construir una cultura de la verdad y de la paz duradera.

Pasamos junto al minarete que hace 50 años llamaba a la oración a los habitantes de Majdal, y de vuelta al escenario del enfrentamiento una hora más tarde, la señal estaba todavía allí. Tal vez hay esperanza después de todo.

El Programa Ecuménico de Acompañamiento en Palestina e Israel (PEAPI) se inició en agosto de 2002. Los acompañantes ecuménicos constatan y dan testimonio de las violaciones de derechos humanos y del derecho internacional humanitario, apoyan acciones de resistencia noviolenta junto con activistas de la paz locales (cristianos, palestinos musulmanes e israelíes), ofrecen protección mediante su presencia noviolenta, abogan públicamente por los desfavorecidos y manifiestan su solidaridad con las iglesias y con cuantos luchan contra la ocupación. El Consejo Mundial de Iglesias coordina el programa.

*Larry, de 37 años, es estadounidense y católico romano. Trabajó primero como comentarista y escritor deportivo, pero actualmente enseña historia y culturas del mundo. Como acompañante ecuménico, Larry trabaja en calidad de editor y comunicador, viajando por la zona y escribiendo artículos sobre las experiencias de los participantes en el programa. Las acompañantes Lena (de Suecia) y Louise (de Dinamarca) contribuyeron a este artículo.

No se dan los nombres completos de los acompañantes ecuménicos por razones de seguridad.

Otros artículos y relatos de acompañantes pueden verse en nuestro sitio web: http://www2.wcc-coe.org/eappi.nsf

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